J.M. Echevarría no tiene límites


[block][block]Por: Andy Bermellón Campos y Lilian Cid Escalona

Juan Miguel Echevarría y Daniel Osorio son camagüeyanos. A esta dupla, hace unas semanas, la vida le cambio. Los acontecimientos se sucedieron en la Arena Birmingham, cuando el nuevo saltamontes cubano nos llevó a recordar aqquellos buenos tiempos del salto de longitud con Iván Pedroso y Milán Matos como protagonistas. Aquel binomio que conquistó un título olímpico y nueve cetros en Campeonatos del Mundo, cinco de ellos, al hilo en salas techadas.

A  J.M Echevarría, el chico del reparto La Guernica en la ciudad de Camagüey, le conocimos hace apenas unos días, justo después de haber regalado otra muestra de su clase en su tierra natal, lugar donde se estiró hasta los 8.40m para mostrar que lo sucedido en Birmingham puede llegar a ser de todo, mejor un resultado fortuito. Y es que Echevarría ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad palpable.  Recordemos que, en Birmingham, con el consabido brinco de 8.46 metros, Echevarría dejó sin opciones a Marquis Dendy y a Luvo Manyonga, dos de los buenos saltadores que hay hoy en el planeta. Para ganar, J. M tuvo que superarse a sí mismo en un par de ocasiones, toda vez que llegó a territorio británico con una marca personal de 8.34 metros.

Al encontrarnos con este chico pudimos conocer al  Juan Miguel inquieto, ese que es todo un personaje, que le gusta hablar y no tiene respuesta para todas las interrogantes. Así, y por casi media hora, el camagüeyano dialogó con Deporcuba, mostrando en todo momento que está listo para lidiar con los nuevos –y seguramente enormes- retos que, de seguro, la vida le pondrá por delante.

 

Hagamos un poco de historia ¿Cómo llega Juan Miguel al deporte?

Como todos conocen nací en la ciudad de Camagüey y crecí en el reparto La Guernica. Mis primeros pasos fueron en la escuela primaria Ernesto López Ruiz, y hasta que en  tercer grado me descubre el profesor Luis (no refiere apellidos) no practiqué ningún deporte. Él me realizó algunas pruebas, las superé y quedó impresionado con mi desempeño, entonces me propuso trabajar.

 Con el profe Luis alcancé múltiples medallas en la categoría pioneril. Estos resultados me permitieron entrar a la EIDE de mi provincia y allí paso a entrenar con Iván Izaguirre. Me ubicaron en el combinado 2, que comprende varios eventos como el salto largo y salto altura, donde alcancé dos medallas de bronce en mis dos primeros años, luego me incorporo a entrenar con Tomás Hernández. Con él estuve alrededor de dos años y medio y fue quien me encaminó hasta que me llaman para al equipo nacional en 2014. Cuando llego al equipo nacional me designan para entrenar con Juan Gualberto Nápoles, que es como mi segundo padre, y me dio las herramientas y la confianza para llegar a ser el atleta que soy. A él le debo muchas cosas. Él estuvo a mi lado en los momentos más difíciles que he tenido en mi corta vida y siempre me decía que yo podía hacer lo que me propusiera, pero que solo tenía que creérmelo.

 En septiembre del año pasado comienzo a trabajar con el profesor Daniel Osorio que también me ha acogido como un hijo y es el entrenador que más ha trabajo con mi aspecto psicológico en esta nueva etapa, ya que yo no había tenido los resultados esperado internacionalmente en la categoría juvenil, producto a mi inmadurez deportiva. En eso fue lo en lo que más se enfocó Osorio y los resultados alcanzados en esta gira invernal me demostraron que puedo hacer grandes cosas.

Me siento muy satisfecho por haber tenido a grandes entrenadores dedicados a hacer crecer cada letra de mi nombre. Y siempre lo diré, todos ellos forman parte de mi vida.

 

El cambio de entrenadores siempre ha sido un proceso muy traumático para muchos atletas. ¿Cómo lo asumiste?

El cambio es verdad que es un proceso difícil, pero en mi caso lo tomé como un proceso profesional y con la mentalidad de que este tránsito traería beneficios para todos. La diferencia entre la metodología de trabajo de Nápoles y Osorio no es mucha, lo más notable es que el énfasis en esta última etapa se ha centrado en fortalecerme físicamente un poco más y mejorar el aspecto psicológico que considero que era el punto más bajo que tenía como atleta.

Me llevó muy bien con todos los entrenadores y ellos me han acogido como a un familiar más y eso me ha hecho crecer como persona y también como atleta. Con todos ha sido de la misma forma y eso hasta ahora ha funcionado, mi formación es una mezcla del conocimiento de cada uno de ellos y es por ellos que estoy donde estoy.

El cambio es verdad que es un proceso difícil, pero en mi caso lo tomé como un proceso profesional y con la mentalidad de que este tránsito traería beneficios para todos.

Después del retiro de Iván Pedroso existió un vacío en materia de resultados internacionales de nivel en esta prueba en nuestra isla. Una década después aparece una nueva hornada de saltadores donde te incluyes junto a Maykel Massó, Lester Lescay y Maykel Vidal. ¿Cómo manejan el reto de seguir los pasos de Iván Pedroso?

 Eso se traduce en una gran confianza en nuestro país. Creo que todo el mundo espera y sabe que viene una gran generación de atletas. Somos muy jóvenes, pero siempre hemos salido a buscar nuestros mejores resultados en cada competencia. Como bien dicen somos cuatro jóvenes que estamos convencidos que nuestra meta es tratar de revivir esos grandes momentos que protagonizó Iván, pero creo que también tenemos la misión de ir más allá de lo que hizo él.

 Considero que esta generación del atletismo cubano puede hacer recordar aquellos grandes momentos que dieron nuestras glorias deportivas. Te hablo de las hazañas de Alberto Juantorena, Javier Sotomayor, Ana Ana Fidelia, Yoelvis Quesada y otros grandes de la historia.

 

La existencia de varios exponentes en una misma disciplina exige que cada día haya que entregarse al máximo. Es, digamos, una motivación adicional en la búsqueda de metas personales. ¿Cómo es la rivalidad entre ustedes en el plano personal y deportivo?

 Siempre nos hemos llevado muy bien, dentro y fuera de la pista. Somos atletas muy hiperactivos, pero nos llevamos como una familia. Nos apoyamos en todo momento y la comunicación entre todos es muy buena. Siempre tratamos de solucionar nuestros problemas juntos, aunque ya no entrenemos juntos. En las competencias nos damos mucho ánimo y por supuesto cada uno juega su papel y eso también te exige a dar siempre tu mejor demostración porque sabes que hay otros que pueden superarte.

 

Viajemos –un poquito- en el tiempo. ¿Cómo recuerdas esa noche mágica en la que te convertiste en campeón del mundo bajo techo?

 La final tuvo un nivel muy alto. Llegué al mundial con mucha confianza. Me sentía muy bien en todos los aspectos y con la tercera mejor marca de todos los participantes, siempre tuve en mente que podía alcanzar una medalla.

 Nunca pensé que la final se pusiera así. En verdad, tanto Mayonga como Dendy me exigieron y eso me llevó a poder superarme. Tuve que apelar más a mi inteligencia y a la concentración para no violentar mi planificación en la carrera de impulso y como vieron salió un lindo espectáculo. Ellos me hicieron superar en dos ocasiones mi marca personal y me sentí muy feliz por la forma en que reaccioné a sus saltos. Pero la satisfacción más grande que tuve fue llevar a mi país a lo más alto del podio y es algo que produce sensaciones increíbles. Me sentí muy contento, al igual que todos mis compañeros. Disfrutamos mucho esta victoria.

Pero la satisfacción más grande que tuve fue llevar a mi país a lo más alto del podio

Cuando la victoria fue un hecho, ¿en quién pensó Juan Miguel?

Pensé mucho en mi mamá, que hoy ya no se encuentra físicamente conmigo, pero sé que ella me estaba acompañando durante toda la competencia y es lo que más me motivó. También pensé mucho en mi pueblo, mi familia, mis amigos, en cómo se llenó de alegría la Escuela (ESFAAR Giraldo Córdova Cardín) y mis compañeros de la selección nacional, que me aplaudían y saltaban conmigo. En fin, todo esto que les cuento lo he vivido a mi regreso y parece como si estuviera sucediendo todavía.

 

Recientemente te presentaste en la competencia de Cierre del primer macrociclo en tu natal Camagüey. Háblanos de las sensaciones que genera competir en la tierra que te vio nacer.

 Quedé muy impresionado con la acogida que me dio el público. La nueva pista de Camagüey estaba repleta, mucho público asistió ese domingo. No me presioné y salí a regalarle una buena demostración. No buscaba una gran marca porque ya habíamos cumplido con el propósito de esta primera etapa, pero salí a que la gente disfrutara de Juan Miguel Echevarría. No se imaginan cuanto orgullo sentí ver ese estadio así. Y todo se completó cuando salió ese gran resultado de 8.40 metros, que es mi mejor marca al aire libre.

No se imaginan cuanto orgullo sentí ver ese estadio así. Y todo se completó cuando salió ese gran resultado de 8.40 metros, que es mi mejor marca al aire libre.

La marca de 8.40 metros llegó para glorificar a unos de los grandes entrenadores del atletismo cubano pues, lamentablemente, ese día, se conoció de la desaparición física de Milán Matos ¿Fue unos de los motivos para regalar esta marca?

 Nunca llegué a conocerlo, pero su historia perdurará en el tiempo. Acá los entrenadores y atletas que tuvieron el privilegio de compartir con él siempre lo tienen como un referente.

Ese salto fue como mi homenaje a ese grande que fue Milán Matos y también para todas aquellas generaciones de atletas que pasaron por sus manos. Considero que las nuevas generaciones de saltadores también somos fruto de su trabajo y nos corresponde mantener ese legado que nos dejó. Y salí a eso, a recordarles a todos los presentes que él seguía junto a nosotros.

 

Tu valoración sobre el estado actual del salto de longitud y las dinámicas que se viven con los rivales en las competencias.

 El nivel actual está muy parejo y en las competencias que tuve anteriormente pude comprobar que estaban al alcance. Antes del mundial tuve una competencia donde estaba el campeón del mundo Luvo Manyonga. Allí logré mi mejor marca hasta ese momento y lo obligué a buscar un mejor salto y el sacó su extra de campeón y me dejó en el segundo lugar. Esa competencia dejó muchas enseñanzas y el profe Osorio me dijo que lo tomara con tranquilidad porque en el campeonato del mundo tendríamos otra oportunidad. Todo fue casual, era mi momento y lo aproveché.

 En cuanto a la rivalidad, quiero decir que estos atletas son muy comunicativos, excelentes personas, no me imaginé que fueran así y aunque la barrera del idioma no me dejó comprender muchas cosas que me decían, entendí que me felicitaban por la excelente competencia que hice y que era un atleta muy joven con futuro muy prometedor. Increíblemente en las competencias todos nos apoyamos y al final siempre hay un gesto de agradecimiento.

 

[block][block]La comparación con Iván Pedroso es inevitable, la especialidad en la que has comenzado a brillar lo condiciona. La pregunta es, ¿Es Pedroso el ídolo de Juan Miguel?

 Para ser sincero, sí. Él es mi ídolo. A pesar del atleta que fue, me llamó mucho la atención que él –como yo- tampoco alcanzó una medalla a nivel internacional en las categorías inferiores. Nápoles siempre me recalcaba este detalle, que Iván tampoco había alcanzado esos resultados y eso me ayudaba a no perder la fe y dejarme vencer por las dificultades. Pedroso demostró que era un atleta fuera de serie, que ganó todo lo que se propuso en su carrera deportiva.

 Para mí él es el mejor saltador de la historia y yo quisiera ser como él. Nueve veces campeón del mundo, campeón olímpico, su historia es una barbaridad. El reto es grande, pero hay que intentarlo, porque poder lograr lo que él hizo sería un gran honor para mí. Solo queda trabajar. Soy muy joven aun y este es el comienzo de mi carrera deportiva, que ya tiene un gran resultado.

 

Conocemos que tanto Iván como otros atletas de experiencia se comunican contigo ¿Ha sido este contacto un complemento en la consecución de tus resultados?

 Con Iván y Teddy Thamgo he tenido muchas conversaciones y ellos me han ayudado a mejorar los aspectos técnicos. Iván me habló de muchos errores que tenía, principalmente en la carrera de impulso. En el caso de Thamgo me explicaba algunos ejercicios para controlar la ansiedad durante las competencias, cosas que funcionaron con él y que me ayudaron también a mi durante la gira invernal. Acá, entrenadores y compañeros del equipo, siempre te dan ese apoyo necesario desde el punto de vista anímico para salir a dar lo mejor.

 

Al convertirte en campeón del mundo, tu imagen ante la opinión pública cambia. ¿Sientes la presión?

 Es algo lógico que sientas un poco de presión, pero lo importante es seguir siendo el mismo. Sé que represento a un país y a un deporte con grandes resultados y sobre todo que el pueblo de Cuba siempre exige un gran resultado, sobre todo cuando sabe que tienes las potencialidades para hacerlo. Soy un atleta joven y en verdad no pienso en eso, solo me enfocaré en hacer mi trabajo para poner en alto el nombre y la bandera de Cuba. 

 

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Juan Gualberto Nápoles con su hijo Cristian y Juan Miguel /Foto:Deporcuba
En el camino hacia al éxito o un gran resultado siempre existen momentos difíciles. En tú corta carrera ¿Cuáles han sido?

El momento más difícil que he tenido en mi carrera fue la pérdida de mi madre el año pasado. No pude despedirme de ella, yo me encontraba participando en el mitin de San Martín cuando recibo esa triste noticia. Ese día logré mi clasificación para el mundial de Londres con 8.19 metros. Salté conociendo del suceso y en el último salto logré la marca. Luego a mi regreso a La Habana me traslado hasta Camagüey para ese último reencuentro con ella. Semanas después tuve la oportunidad de ir a una base de entrenamiento en México, con el profesor Carlos Amador, donde tuve una excelente preparación y pude estabilizar mis resultados sobre los 8.10 metros.

 Unos meses antes del mundial nos incorporamos a la gira europea del equipo nacional donde tuve muy buenas actuaciones. Días antes de intervenir en Londres nos llega otro duro golpe, el fallecimiento de la madre de nuestro entrenador Juan Gualberto Nápoles, que fue una pérdida sensible para todos sus discípulos.

 Él tuvo que venir hacia Cuba, Cristian estaba muy triste y tuvimos que darle mucho apoyo para que enfrentara la competencia. Nos quedamos solos porque Nápoles no pudo asistir al mundial y eso nos afectó mucho porque él era nuestro mayor. El cambio de entrenador también fue complicado porque estaba acostumbrado a la forma de trabajo de mi entrenador anterior, sin embargo, no ha sido tan traumático pues Daniel supo llevar bien la situación y en las primeras semanas entendí que su filosofía de trabajo era muy similar a la de Nápoles.

 

Barranquilla es el principal objetivo del deporte cubano para este año 2018. ¿Cómo sería el diseño para esta temporada?

Aun no conocemos exactamente cómo será el calendario de la temporada. Conocemos que estaremos en una base de entrenamiento en España o Alemania. Debo participar en algunas paradas de las Ligas del Diamante y varios mítines en Europa. EL debut, de momento, debe ser en Shanghai.

 

La meta para Barranquilla 2018 es:

 Titularme.  Considero que no será muy difícil, aunque en el área hay saltadores de calidad. También son juegos múltiples y nuestro país tiene el objetivo de preservar ese primer lugar histórico en la región.

 

Juan Miguel Echevarría ¿Tiene límites?

 Pregunta difícil, pero respondería sin dudarlo que no tengo límites. Soy un atleta muy joven, con deseos de hacer grandes cosas. Ahora solo queda ir logrando cada una de mis metas, paso a paso. Mi sueño es ser un atleta que rompa la barrera de los nueve metros y puede que suene ambicioso, pero es lo que quiero y lo voy a intentar.

 En los próximos eventos saldré a defender mí título y quiero llegar a Tokio 2020 con tres coronas mundiales. Ese es uno de mis sueños. Llegaría a esos Juegos Olímpicos con 22 años y no descarto alcanzar un buen resultado allí. Por tanto, límites, por ahora, no tengo.

“…no tengo límites. Soy un atleta muy joven, con deseos de hacer grandes cosas.

Mensaje

 Agradecer a todos por el apoyo. Se siente muy de cerca el respeto del pueblo cubano hacia sus campeones. Espero que sigan disfrutando de cada una de mis presentaciones y que confié pues siempre saldré a dar lo mejor de mí, para acercarme a los resultados que hicieron grande a Iván Pedroso.

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Echevarría posa para Deporcuba en el lobby del Estadio Panamericano

 

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